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Enfrentando el cambio climático desde las ciudades: ¿qué aprendimos en los últimos 3 años?

Las ciudades son espacios complejos cuya organización, crecimiento e interacciones tienen repercusiones ambientales, sociales y económicas. Al mismo tiempo, las ciudades cuentan con un gran potencial para diseñar e implementar soluciones colectivamente y adaptarse más rápidamente a los cambios climáticos que vivimos actualmente en el planeta. Además, los impactos, frecuencia y costos asociados a los efectos del cambio climático van en aumento. Particularmente, las personas que viven en condiciones de desigualdad social en las ciudades son quienes afrontan mayores consecuencias y afectaciones.

La forma del desarrollo urbano de hoy determinará en gran medida el nivel de acceso a espacios públicos más verdes, a una mejor calidad del aire, a calles más seguras y con más confort, y al transporte multimodal que priorice caminar o ir en bicicleta. Asimismo, incorporar elementos o sistemas de infraestructura verde en la planeación urbana permite aprovechar mejor los recursos que pueden ser escasos y dar respuesta a problemáticas de gestión de agua, islas de calor, y tomar mejores decisiones ante el cambio del uso del suelo y su conectividad con áreas naturales protegidas.

En los últimos 30 años, mientras la población urbana en México se duplicó, la mancha urbana se extendió en promedio 10 veces (1), lo que provocó una expansión fragmentada, dispersa y desconectada. En consecuencia, esto genera mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y profundiza la desigualdad social. Al mismo tiempo, esta tendencia de crecimiento desorganizado no ayuda a que se reduzcan las emisiones del sector transporte, principal emisor de GEI a nivel nacional con el 26 por ciento en 2015 (2), y este porcentaje puede ser aún mayor en las emisiones a nivel local.

Debido al rápido crecimiento urbano en el país que, por lo general, no considera las limitantes ecológicas, tampoco se ha logrado valorar e integrar los ecosistemas naturales de manera adecuada. Hoy en día, en México se han perdido alrededor del 50 por ciento de los ecosistemas por diversas razones (3), y la urbanización acelerada contribuye a su degradación. Además, los ecosistemas naturales tienen ciclos y patrones definidos, los cuales se han alterado debido al cambio climático y a su vez, han vuelto a las ciudades más vulnerables a altas temperaturas, inundaciones y sequías.

Paseo Montejo, Mérida. Foto: GIZ México

Soluciones y resultados desde GIZ México

Combatir al cambio climático desde las ciudades mexicanas ha sido un tema prioritario que GIZ México ha apoyado desde 2017. Hoy, ese trabajo se materializa en el documento Lecciones aprendidas del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México (CiClim) 2017-2020, que procesa y aprovecha los conocimientos -tanto existentes como nuevos- para compartir las soluciones creativas y experiencias a otras ciudades, a la Federación y a los aliados.

Los impactos se dividieron para una mejor comprensión de su alcance en cuatro categorías: información para la toma de decisiones, momento de cambio, posicionamiento institucional e instrumentación práctica. Con este documento, buscamos que se consulten y se conozcan casos de éxito y sus respectivos actores para estimular el potencial que ya existe en las ciudades en el camino de diseñar ciudades resilientes, inclusivas y saludables.

A continuación, presentamos algunos de los casos de éxito que hemos impulsado desde GIZ México a través del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México.

Para que las generaciones futuras tengan acceso al agua y aire de mayor calidad y tener una vida digna, se logró integrar el valor económico y social de los servicios ecosistémicos en la planeación de las ciudades. Esto ha servido para que ciudades como León, Guanajuato y Morelia, Michoacán fomenten y regulen la protección de las áreas naturales y su biodiversidad en las periferias dentro de sus instrumentos de planeación urbana.

El Plan Municipal de Desarrollo Urbano y de Ordenamiento Territorial y Ecológico 2020 – 2045 de León incluye una propuesta de modificación a la normatividad que favorece los incentivos para la consolidación y densificación urbana que permita mejorar la conectividad de calles y usos mixtos, como medio para promover una ciudad más compacta. Al interior del municipio, se lograron alinear mejor los esfuerzos para proteger la biodiversidad y medir su impacto a través de indicadores clave. Esto consolidó varios procesos como el diseño de un programa de Renaturalización Urbana o el diseño de una paleta vegetal con especies más resilientes.

Centro Histórico de León. Foto: GIZ México

En el Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Morelia 2020-2040, se utilizaron escenarios de densificación y un sistema de geolocalización y priorización de áreas de valor ambiental como instrumentos para definir las zonas urbanizables y fomentar un mejor aprovechamiento de las zonas urbanas. Con esta información, el Ayuntamiento está en trámite ante el estado para otorgar la categoría de protección a dos áreas más con alta importancia para la recarga hídrica de la ciudad.

Manantial La Mintzita, Morelia. Foto: GIZ México

En cuanto a priorizar acciones para la movilidad no motorizada, en Hermosillo, se implementó la estrategia Visión Cero en conjunto con los colectivos ciclistas y en estrecha coordinación con el municipio para incrementar la seguridad vial y fomentar la movilidad peatonal y ciclista que contribuye a la reducción de emisiones GEI. Además, se desarrolló la aplicación móvil Ruedo Contigo para promover viajes en bicicleta seguros en compañía de otros usuarios más experimentados. Por otro lado, Mérida instrumentalizó su Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS), dando paso a intervenciones de urbanismo táctico para diseñar, junto con la comunidad, calles más seguras y para un mayor disfrute de los barrios del centro histórico.

Intervención en zona peatonal, Hermosillo. Foto: Colectivo Ciclista Bukis a la Calle

El sector privado se sumó a incorporar elementos de infraestructura verde en una de las sucursales de la cafetería CAFFENIO en Hermosillo, las cuales incluyen: muro verde, jardín infiltrante y un árbol al interior. Entre los principales beneficios se encuentran un ahorro del 57% de agua y un ahorro de 40% de energía, además se instalaron racks para las bicicletas de los clientes. Este proyecto demostrativo se pudo llevar a cabo gracias a la coordinación entre el sector privado y el público, y se espera que sea replicado en otras sucursales para traer más beneficios en pro del clima e incrementar el confort en los usuarios.

Sucursal de CAFFENIO con infraestructura verde. Foto: CAFFENIO

En la Zona Metropolitana de Guadalajara, en el municipio de Tlaquepaque, la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco incluyó confinadores con infraestructura verde durante la rehabilitación de la ciclovía de la Av. Camino al ITESO, derivado del Diplomado de Calles e Infraestructura Verde y el acompañamiento del proyecto. Este diseño permite una mejor filtración de agua en la zona, lo cual reduce los encharcamientos y por lo tanto mejora la experiencia de ciclistas y peatones que utilizan esta vialidad. Esta intervención es analizada por otros municipios de la zona metropolitana para incluirla en los diseños de próximas ciclovías y espacios públicos.

Ciclovía Av. Camino al ITESO. Foto: Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco

Lecciones aprendidas

Ahora presentamos algunas lecciones aprendidas durante los últimos tres años, donde, derivado de la situación de la pandemia por el COVID-19, se aceleró la toma de decisiones para cambiar el territorio con la premisa “No podemos seguir igual que como estábamos antes”.

Cooperación para lograr resultados

El valor agregado del proyecto es el enfoque de cooperación con orientación al desarrollo de proyectos demostrativos; en este sentido, es igual de importante el proceso de cooperación como la infraestructura construida. Esta infraestructura es resultado de la coordinación entre diversas autoridades, en donde uno de los elementos más importantes fue identificar actores clave que pudieran articular al resto de los involucrados. Queda pendiente la pregunta ¿cómo desarrollar dichas soluciones a una escala más grande, como la metropolitana, y en menor tiempo?

Aliados en el territorio

La suma de aportaciones desde el sector privado, el fortalecimiento de organizaciones locales de la sociedad civil y la relación con la academia fueron esenciales en los logros en cada ciudad. Para la GIZ, es fundamental que cuando un proyecto termina se asegure una apropiación y permanencia en el tiempo a través de estos aliados, ya que ellos y ellas entienden mejor las necesidades, puntos de mejora y acciones idóneas para sus territorios.

Enfoque urbano-ambiental

La concurrencia de esfuerzos (voluntad e interés) y el encuentro de visiones distintas y atribuciones territoriales son sinergias indispensables para que lo ambiental se vuelva transversal en los tópicos urbanos, pero también que el desarrollo urbano se considere dentro del sector del medio ambiente. Un factor de éxito es que estratégicamente se conciba el mismo objetivo, quizá con múltiples beneficios, pero que articule los esfuerzos hacia una meta en común. Una tarea pendiente es seguir visibilizando ejemplos y casos de éxito de esta sinergia urbano-ambiental, sin importar la escala y el lugar; entre más diverso, más atractivo es el aprendizaje.

Estos casos de éxito arropan y confirman la importancia de un posicionamiento intersectorial entre la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) como lo es la Agenda Urbano Ambiental.

Taller construcción de la Agenda Urbano Ambiental en SEDATU. Foto: GIZ México

Presupuesto con enfoque climático

Etiquetar el presupuesto, local o federal, es fundamental para pasar del diseño de obra a la construcción de infraestructura con enfoque en atención al cambio climático y así asegurar los resultados. Actualmente, existen municipios que ya cuentan con iniciativas en marcha y presupuesto asignado, donde, si existe apertura, se podrían hacer ajustes que permitirían incluir criterios de atención al cambio climático o innovaciones.

Fortalecimiento de capacidades institucionales y personales

La capacitación a personal institucional y la adopción de nuevos conceptos deben asumirse como procesos continuos. Por ejemplo, actualmente la Federación cuenta con una oferta de capacitación a los municipios para incluir un enfoque urbano-ambiental. Además, el asesoramiento entre pares produce una mejor comprensión de metodologías y experiencias aprendidas.

Participantes del Foro Infraestructura Verde. Foto: GIZ México

Una de las tareas pendientes es procurar integrar -idealmente desde el inicio- al binomio de la movilidad no motorizada e infraestructura verde (biodiversidad y agua) dentro de la mejora del espacio público.

En tanto, lograr beneficios a corto plazo para una mejor calidad en la vida de las personas no está en disputa con una adecuada planeación a largo plazo. Y viceversa, contar con una excelente estrategia o plan es sin duda un acto necesario, pero no garantiza que exista un menú de acciones de arranque rápido y con financiamiento etiquetado para llevarlas a cabo.

“Cada paso, cada conversación e intervención suma, no esperemos a tenerlo todo resuelto para accionar”

Para consultar más información y experiencias sobre cómo combatir el cambio climático desde las ciudades, descarga el documento Lecciones aprendidas del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México.


Referencias

1. Aguilar, A. G., Vázquez, M. I. (2000). Crecimiento urbano y especialización económica en México. Una caracterización regional de las funciones dominantes. Instituto de Geografía de la UNAM, 2000.

2. INECC. (2018). Inventario nacional de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero 2015. Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático. https://www.gob.mx/inecc/acciones-y-programas/inventario-nacional-de-emisiones-de-gases-y-compuestos-de-efecto-invernadero

3. CONABIO. (2018). ¿Por qué se pierde la biodiversidad? Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad/porque

Grupos de Acción de Cambio Climático (GACC) – segunda edición

Este evento tiene como objetivo brindar un espacio de intercambio entre servidores públicos de municipios, estados y federación de México para escuchar de primera mano más de 30 experiencias de implementación de proyectos de mitigación, adaptación y resiliencia ante el cambio climático, realizados principalmente con la cooperación de GIZ México.

Además, ciudades alemanas compartirán sus experiencias sobre el desarrollo de proyectos contra el cambio climático y cómo aportan a las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional y europeo.

Este evento es la continuación de los Grupos de Acción de Cambio Climático 2020.

Fechas: 1, 2 y 3 de septiembre de 2021

Horario: de 9:00 a 18:30 hrs.

Evento virtual: MS Teams


Agenda

Lecciones aprendidas del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México

Ciudades costeras: por una planeación urbana donde la biodiversidad importe

En la segunda charla del Encuentro de saberes: repensar las ciudades costeras desde la biodiversidad, platicaremos sobre la importancia de considerar a la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en la planeación urbana y territorial, comenzando desde las políticas públicas y con la participación colectiva. Además, abordaremos las razones por las que en México no han sido considerados franca e integralmente los servicios ecosistémicos en la planeación de las ciudades costeras, y por qué un tema de tan importante va ganando interés hasta ahora.

En esta sesión nos acompañan Luis Alberto García Castañeda, de la Dirección de Geografía y Análisis Espacial de IMPLAN Morelia, y Alfonso Iracheta Cenecorta, Coordinador de Estudios Urbanos y Ambientales del Colegio Mexiquense.

Fecha y hora:
11 de agosto de 2021,
17:00 hrs.

Síguelo a través del siguiente enlace:

Enfrentando el cambio climático desde las ciudades

Este evento tiene por objetivo compartir lecciones aprendidas sobre la implementación de acciones para enfrentar el cambio climático desde las ciudades. Se compartirán los casos de éxito logrados en GIZ México en conjunto con el gobierno federal y los gobiernos locales y que han sido sistematizados en el documento “Lecciones aprendidas del Proyecto de Protección del Clima en la Política Urbana CiClim 2017 – 2020”.

El evento contará con la participación de actores locales y organizaciones de la sociedad civil, que en colaboración con GIZ México, han llevado a cabo acciones para impulsar la conservación de la biodiversidad urbana, programas municipales de desarrollo urbano con criterios de servicios ecosistémicos y cambio climático, iniciativas locales de seguridad vial, movilidad urbana sustentable e infraestructura verde, entre otros.

Para dar cierre al evento, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) compartirán su visión sobre la relevancia de las acciones climáticas urbanas y la necesidad de coordinar esfuerzos entre el sector urbano y el ambiental.

Fecha y hora: 17 de agosto de 2021, 11:00 a 12:00 hrs.


Ciudades costeras y biodiversidad en el contexto de la agenda urbano ambiental

El miércoles 28 de julio comenzaremos un ciclo de encuentros para repensar las ciudades costeras desde la biodiversidad. A lo largo de los próximos nueve meses, nos acompañarán personas que han sido claves en el desarrollo de experiencias para integrar la biodiversidad en la dinámica urbana. Así, abordaremos los retos, necesidades y posibilidades para implementar acciones que nos permitan construir ciudades costeras resilientes, prósperas y sanas a partir de la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos.

Tocaremos temas sobre la planeación del territorio y las ciudades, la relación de la biodiversidad con las actividades económicas que se llevan a cabo en las ciudades, el vínculo entre los ecosistemas costeros como manglares y humedales en la protección, salud y bienestar de las personas que habitan las ciudades, así como temas sobre la gobernanza, el financiamiento y los esfuerzos de comunicación necesarios para llevar a buen término las iniciativas para integrar la biodiversidad en las ciudades.

Estos diálogos se realizan en el marco del proyecto Desarrollo sustentable de regiones costeras urbanas mediante la integración de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos (BIOCITIS), implementado por la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ) por encargo del encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), en colaboración con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

En la primera charla, Ciudades costeras y biodiversidad en el contexto de la agenda urbano ambiental, nos acompañan Sergio Mendoza de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y Javier Garduño de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. Platicaremos sobre la relación entre la biodiversidad y las ciudades, así como los retos y beneficios de implementar la Agenda Urbano Ambiental en las ciudades costeras.

Fecha y hora:
28 de julio de 2021,
17:00 hrs.

Síguelo a través de los siguientes enlaces:

Crear ciudades inteligentes y resilientes en México

Hacia una recuperación verde

Zonas de bajas emisiones, ¿moda o necesidad?

Una zona de bajas emisiones, comunes en ciudades europeas, es una zona urbana donde se aplican medidas más estrictas para las fuentes contaminantes, como prohibición de cierto uso de combustibles o maquinaria, así como la restricción del acceso para determinados vehículos según sus emisiones contaminantes (partículas PM 10 y PM2.5, óxidos de nitrógeno NOx, etc).

Durante el segundo encuentro de la comunidad de practica Breathable Cities, del 13 al 15 de julio de 2021, dos ciudades de India y México presentaron sus prototipos de proyectos de zona de bajas emisiones a implementar. Ambas ciudades parten de la situación de contaminantes elevados como PM10, PM2.5 y NOx, presentes por la combustión de vehículos automotores que circulan en estos centros urbanos, y la necesidad de mejorar la calidad de vida de quienes viven y circulan en estas zonas.

Como parte de las actividades del encuentro, las dos ciudades fueron cuestionadas sobre el alcance de sus proyectos y además recibieron recomendaciones por parte de los especialistas para fortalecer sus propuestas técnicas en los siguientes puntos:

  • La delimitación de la zona a intervenir, ya que la extensión de esta zona y sus principales actividades define el tipo de restricciones y normas que deberán regir las acciones para mejorar la calidad del aire.
  • Las restricciones vehiculares que usarán y los tipos de vehículos restringidos (de carga, comerciales, autobuses, motocicletas, etc).
  • Las formas de medir la calidad del aire de forma continua, por sensores remotos, sensores de bajo costo, estaciones de monitoreo fijas, los puntos de medición, etc., ya que actualmente existen pocas estaciones de monitoreo en esas áreas y se requiere información precisa sobre qué es lo que respiran las personas en estas zonas.
  • Cómo involucrar a los diferentes actores en estos proyectos, ya que se trata de centros urbanos con alta actividad comercial, de servicios y templos religiosos, esto último en el caso de India.
Las zonas de bajas emisiones son comunes en ciudades europeas.

Además, cada ciudad trabajará por separado en definir los siguientes aspectos:

  1. El tipo y alcances de la zona de bajas emisiones propuesta de manera que comprenda una extensión manejable y permita identificar las principales actividades económicas y sociales que se realizan en ellas. También se pretende conocer a los actores involucrados, tipo de vehículos en los que se abocarán, así como plantear las normas a observar (como restricción del paso de automóviles contaminantes, fomentar la movilidad no motorizada, uso de calcomanías de verificación, horarios de funcionamiento, etc).
  2. Diseñar una estrategia de gobernanza para que, de forma paralela a la implementación del plan de zona de bajas emisiones, se sensibilice a la población e informe de manera clara a los actores impactados por las normativas, por ejemplo, si se opta por la restricción vehicular.
  3. Continuar con el mapeo de datos e informaciones para el desarrollo y seguimiento del proyecto que permita construir una línea base de la calidad del aire actual y, con base en estas informaciones, plantear metas, así como el tiempo en que éstas se pretenden alcanzar.

Breathable Cities tendrá su tercera sesión en septiembre en la que se celebrará la presentación de acciones en el marco del Día aire limpio y el cielo azul.

¿Moda o necesidad? Esta discusión sigue en muchas de las ciudades europeas con un enfoque en la efectividad de las medidas restrictivas sobre los resultados en la calidad del aire. Sin embargo, en ciudades de países emergentes, como India y México, es urgente tomar acciones que ayuden a disminuir la congestión vehicular en los centros urbanos, pero sobre todo a mejorar la calidad del aire que se respira.

Sin azul no hay verde: ciudades y regiones costeras sustentables

México es un país privilegiado al contar con más de 11,000 km de costas, las cuales atraviesan 17 estados (56 por ciento del territorio nacional) e influyen sobre 263 municipios, en los que habita cerca del 40 por ciento de las y los mexicanos. Además, las regiones costeras son de especial relevancia para la economía, pues generan cerca del 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y concentran el 75 por ciento de los empleos del sector turístico.

Foto: GIZ México.

Los ecosistemas de las zonas costeras son la columna vertebral de su desarrollo económico. La mayor parte de los bienes y servicios que se producen en ellas dependen directamente de los servicios proporcionados por la naturaleza, como la pesca, el turismo, el transporte marítimo, o la producción y el transporte de hidrocarburos. Sin embargo, sus beneficios van más allá de la economía, ya que son el soporte para la regulación del clima y el mantenimiento del clima y la biodiversidad, la salud y la identidad sociocultural de muchas personas que habitan tanto dentro, como fuera de ellas.

La combinación de ecosistemas terrestres y marinos hacen de las ciudades costeras un lugar especial, donde se expresa mejor que cualquier otro sitio, la idea que sin “azul no hay verde”[1].

Las bahías, barras costeras, playas arenosas, lagunas costeras, los estuarios, sistemas lagunares-estuarinos, arrecifes, humedales y dunas costeras, representan un refugio esencial para mantener la biodiversidad y la crianza de diversas especies. Además, sirven como un depósito y un filtro natural que mantiene los ciclos del agua, la cual, a su vez, se aprovecha para el desarrollo de las actividades agropecuarias e industriales, lo que ayuda a garantizar la seguridad alimentaria.

Además, los ecosistemas de zonas costeras contribuyen a reducir la cantidad de gases efecto invernadero en la atmósfera, evitan la erosión del suelo, permiten el desarrollo de actividades portuarias, inmobiliarias y turísticas, aportan a la recreación y esparcimiento y protegen a las comunidades de los efectos provocados por eventos climáticos extremos, como inundaciones y huracanes, ante las cuales son altamente vulnerables.

Foto: GIZ México.

Por otra parte, las costas se encuentran cada vez más afectadas por el crecimiento poblacional y los asentamientos humanos. La expansión urbana y actividades asociadas como el turismo modifican los usos del suelo, especialmente sobre el litoral costero y ejercen una importante presión sobre el mantenimiento de su biodiversidad y la integridad de los ecosistemas y sus servicios.

Cuando el desarrollo urbano es desordenado, o cuando se implementan prácticas de producción y consumo poco sustentables, las consecuencias son la fragmentación, degradación e, incluso, la pérdida de hábitats naturales, así como la sobreexplotación de los recursos naturales.

Lo anterior vulnera la resiliencia de las comunidades frente a los efectos del cambio climático e incrementa el riesgo de que ocurra un desastre, eleva la probabilidad de que la población padezca enfermedades, y reduce sus posibilidades para conservar sus medios de vida, empleos e ingresos, poniendo en riesgo, paradójicamente, la “gallina de los huevos de oro”, de la cual depende.

A nivel mundial, y en especial en América Latina y Caribe, las zonas costeras registran un acelerado crecimiento demográfico. Esta situación se explica, entre otros, por la disponibilidad de recursos naturales estratégicos (asociados a la cercanía con el océano), el clima, la disponibilidad de terrenos vacantes (como espacios intermareales y bordes costeros), una mayor inversión pública en infraestructura urbana y patrones históricos de asentamientos en estos lugares.

En el caso de México, entre 1995 a 2005 la población de los estados costeros creció en un 33.4 por ciento y el 73 por ciento habitaba en zonas consideradas urbanas, siendo Quintana Roo, Baja California y Baja California Sur los estados con mayores tasas de crecimiento.

Foto: GIZ México.

Cooperación por ciudades costeras resilientes, prósperas y sanas

En julio de 2020 inició oficialmente en México el proyecto Desarrollo sustentable de regiones costeras urbanas mediante la integración de servicios ecosistémicos y biodiversidad” (BIOCITIS) apoyado por el Ministerio Federal alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) e implementado por la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ) y el Gobierno de México a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), los gobiernos locales de tres regiones costeras pilotos y otros actores de la sociedad civil, academia y sector privado.

Con este proyecto cooperamos en el eje de ciudades sustentables para potenciar ciudades y regiones costeras resilientes, prósperas y sanas en México, mediante el objetivo de “mejorar la protección de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en regiones costeras urbanas”.

Al combinar la protección, restauración y gestión sostenible de sus ecosistemas con la agenda de planificación, gestión e infraestructura urbana, apuntamos a colocar en el centro de la acción los temas que preocupan y demandan la sociedad: economía, resiliencia, salud, sin contraponerlos a los desafíos ambientales y climáticos y permitiendo así atraer a los actores que son responsables directos de los cambios de uso de suelo o presiones, como los sectores turístico de gran escala, inmobiliario, agrícola, entre otros, y no solo a aquellos que están sensibilizados sobre la importancia de la conservación.

Foto: GIZ México.

Con ese fin nos orientamos a optimizar la planeación y gestión de 40,000 hectáreas de ecosistemas en tres ciudades costeras, implementar iniciativas locales basadas en la naturaleza, como infraestructura verde, para protegerlos, restaurarlos y compartir los aprendizajes con otras regiones costeras de México, Alemania y otros países.

Las regiones piloto fueron seleccionadas para maximizar el impacto de la cooperación, con base en su volumen de población (mayores a 150 mil habitantes) y por ser representativas de la diversidad de realidades y problemáticas costeras en México. Se trata de las principales ciudades del municipio de Los Cabos en Baja California Sur, donde el turismo es una fuerza modeladora de su transformación; la ciudad de Boca del Río en Veracruz, con una dinámica metropolitana ligada al desarrollo comercial, portuario y de servicios; y las localidades de Chetumal y Bacalar en Quintana Roo, en tránsito de una dinámica agropecuaria a una mayor urbanización y diversificación de sus actividades económicas.

A través de este blog les compartiremos las acciones, resultados e impactos, así como reflexiones y experiencias derivadas de su implementación. En un contexto donde la pandemia por el COVID-19 hizo todavía más evidente la necesidad de una recuperación guiada por principios de sostenibilidad, les invitamos a compartir con nosotros todas aquellas buenas prácticas que demuestre la relevancia de las agendas integrales, entre ciudades y naturaleza, entre los grises, azules y verdes.

Foto: GIZ México.

La mayor parte de los datos cuantitativos fueron retomados de la Política Nacional de Mares y Costas de México, Gestión Integral de las Regiones más Dinámicas del Territorio Nacional. Comisión Intersecretarial para el Manejo Sustentable de Mares y Costas. 2012. SEMARNAT. México.


[1] La expresión tomada de las declaraciones de la oceanógrafa española Elena Ceballos, miembro del proyecto “Ocean Twilight Zone” sobre la zona crepuscular marina, hace referencia a que “los océanos son los pulmones de la tierra, al retener las mayores cantidades de dióxido carbono (CO2) de la atmósfera”. Sin ello no sería posible la regulación del clima en la tierra y con ello la vida. Tomado del Diario El País, 21 de junio de 2021.