Enfrentando el cambio climático desde las ciudades: ¿qué aprendimos en los últimos 3 años?

Andrea Zafra y Xóchitl Cantellano / agosto 17, 2021

Las ciudades son espacios complejos cuya organización, crecimiento e interacciones tienen repercusiones ambientales, sociales y económicas. Al mismo tiempo, las ciudades cuentan con un gran potencial para diseñar e implementar soluciones colectivamente y adaptarse más rápidamente a los cambios climáticos que vivimos actualmente en el planeta. Además, los impactos, frecuencia y costos asociados a los efectos del cambio climático van en aumento. Particularmente, las personas que viven en condiciones de desigualdad social en las ciudades son quienes afrontan mayores consecuencias y afectaciones.

La forma del desarrollo urbano de hoy determinará en gran medida el nivel de acceso a espacios públicos más verdes, a una mejor calidad del aire, a calles más seguras y con más confort, y al transporte multimodal que priorice caminar o ir en bicicleta. Asimismo, incorporar elementos o sistemas de infraestructura verde en la planeación urbana permite aprovechar mejor los recursos que pueden ser escasos y dar respuesta a problemáticas de gestión de agua, islas de calor, y tomar mejores decisiones ante el cambio del uso del suelo y su conectividad con áreas naturales protegidas.

En los últimos 30 años, mientras la población urbana en México se duplicó, la mancha urbana se extendió en promedio 10 veces (1), lo que provocó una expansión fragmentada, dispersa y desconectada. En consecuencia, esto genera mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y profundiza la desigualdad social. Al mismo tiempo, esta tendencia de crecimiento desorganizado no ayuda a que se reduzcan las emisiones del sector transporte, principal emisor de GEI a nivel nacional con el 26 por ciento en 2015 (2), y este porcentaje puede ser aún mayor en las emisiones a nivel local.

Debido al rápido crecimiento urbano en el país que, por lo general, no considera las limitantes ecológicas, tampoco se ha logrado valorar e integrar los ecosistemas naturales de manera adecuada. Hoy en día, en México se han perdido alrededor del 50 por ciento de los ecosistemas por diversas razones (3), y la urbanización acelerada contribuye a su degradación. Además, los ecosistemas naturales tienen ciclos y patrones definidos, los cuales se han alterado debido al cambio climático y a su vez, han vuelto a las ciudades más vulnerables a altas temperaturas, inundaciones y sequías.

Paseo Montejo, Mérida. Foto: GIZ México

Soluciones y resultados desde GIZ México

Combatir al cambio climático desde las ciudades mexicanas ha sido un tema prioritario que GIZ México ha apoyado desde 2017. Hoy, ese trabajo se materializa en el documento Lecciones aprendidas del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México (CiClim) 2017-2020, que procesa y aprovecha los conocimientos -tanto existentes como nuevos- para compartir las soluciones creativas y experiencias a otras ciudades, a la Federación y a los aliados.

Los impactos se dividieron para una mejor comprensión de su alcance en cuatro categorías: información para la toma de decisiones, momento de cambio, posicionamiento institucional e instrumentación práctica. Con este documento, buscamos que se consulten y se conozcan casos de éxito y sus respectivos actores para estimular el potencial que ya existe en las ciudades en el camino de diseñar ciudades resilientes, inclusivas y saludables.

A continuación, presentamos algunos de los casos de éxito que hemos impulsado desde GIZ México a través del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México.

Para que las generaciones futuras tengan acceso al agua y aire de mayor calidad y tener una vida digna, se logró integrar el valor económico y social de los servicios ecosistémicos en la planeación de las ciudades. Esto ha servido para que ciudades como León, Guanajuato y Morelia, Michoacán fomenten y regulen la protección de las áreas naturales y su biodiversidad en las periferias dentro de sus instrumentos de planeación urbana.

El Plan Municipal de Desarrollo Urbano y de Ordenamiento Territorial y Ecológico 2020 – 2045 de León incluye una propuesta de modificación a la normatividad que favorece los incentivos para la consolidación y densificación urbana que permita mejorar la conectividad de calles y usos mixtos, como medio para promover una ciudad más compacta. Al interior del municipio, se lograron alinear mejor los esfuerzos para proteger la biodiversidad y medir su impacto a través de indicadores clave. Esto consolidó varios procesos como el diseño de un programa de Renaturalización Urbana o el diseño de una paleta vegetal con especies más resilientes.

Centro Histórico de León. Foto: GIZ México

En el Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Morelia 2020-2040, se utilizaron escenarios de densificación y un sistema de geolocalización y priorización de áreas de valor ambiental como instrumentos para definir las zonas urbanizables y fomentar un mejor aprovechamiento de las zonas urbanas. Con esta información, el Ayuntamiento está en trámite ante el estado para otorgar la categoría de protección a dos áreas más con alta importancia para la recarga hídrica de la ciudad.

Manantial La Mintzita, Morelia. Foto: GIZ México

En cuanto a priorizar acciones para la movilidad no motorizada, en Hermosillo, se implementó la estrategia Visión Cero en conjunto con los colectivos ciclistas y en estrecha coordinación con el municipio para incrementar la seguridad vial y fomentar la movilidad peatonal y ciclista que contribuye a la reducción de emisiones GEI. Además, se desarrolló la aplicación móvil Ruedo Contigo para promover viajes en bicicleta seguros en compañía de otros usuarios más experimentados. Por otro lado, Mérida instrumentalizó su Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS), dando paso a intervenciones de urbanismo táctico para diseñar, junto con la comunidad, calles más seguras y para un mayor disfrute de los barrios del centro histórico.

Intervención en zona peatonal, Hermosillo. Foto: Colectivo Ciclista Bukis a la Calle

El sector privado se sumó a incorporar elementos de infraestructura verde en una de las sucursales de la cafetería CAFFENIO en Hermosillo, las cuales incluyen: muro verde, jardín infiltrante y un árbol al interior. Entre los principales beneficios se encuentran un ahorro del 57% de agua y un ahorro de 40% de energía, además se instalaron racks para las bicicletas de los clientes. Este proyecto demostrativo se pudo llevar a cabo gracias a la coordinación entre el sector privado y el público, y se espera que sea replicado en otras sucursales para traer más beneficios en pro del clima e incrementar el confort en los usuarios.

Sucursal de CAFFENIO con infraestructura verde. Foto: CAFFENIO

En la Zona Metropolitana de Guadalajara, en el municipio de Tlaquepaque, la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco incluyó confinadores con infraestructura verde durante la rehabilitación de la ciclovía de la Av. Camino al ITESO, derivado del Diplomado de Calles e Infraestructura Verde y el acompañamiento del proyecto. Este diseño permite una mejor filtración de agua en la zona, lo cual reduce los encharcamientos y por lo tanto mejora la experiencia de ciclistas y peatones que utilizan esta vialidad. Esta intervención es analizada por otros municipios de la zona metropolitana para incluirla en los diseños de próximas ciclovías y espacios públicos.

Ciclovía Av. Camino al ITESO. Foto: Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco

Lecciones aprendidas

Ahora presentamos algunas lecciones aprendidas durante los últimos tres años, donde, derivado de la situación de la pandemia por el COVID-19, se aceleró la toma de decisiones para cambiar el territorio con la premisa “No podemos seguir igual que como estábamos antes”.

Cooperación para lograr resultados

El valor agregado del proyecto es el enfoque de cooperación con orientación al desarrollo de proyectos demostrativos; en este sentido, es igual de importante el proceso de cooperación como la infraestructura construida. Esta infraestructura es resultado de la coordinación entre diversas autoridades, en donde uno de los elementos más importantes fue identificar actores clave que pudieran articular al resto de los involucrados. Queda pendiente la pregunta ¿cómo desarrollar dichas soluciones a una escala más grande, como la metropolitana, y en menor tiempo?

Aliados en el territorio

La suma de aportaciones desde el sector privado, el fortalecimiento de organizaciones locales de la sociedad civil y la relación con la academia fueron esenciales en los logros en cada ciudad. Para la GIZ, es fundamental que cuando un proyecto termina se asegure una apropiación y permanencia en el tiempo a través de estos aliados, ya que ellos y ellas entienden mejor las necesidades, puntos de mejora y acciones idóneas para sus territorios.

Enfoque urbano-ambiental

La concurrencia de esfuerzos (voluntad e interés) y el encuentro de visiones distintas y atribuciones territoriales son sinergias indispensables para que lo ambiental se vuelva transversal en los tópicos urbanos, pero también que el desarrollo urbano se considere dentro del sector del medio ambiente. Un factor de éxito es que estratégicamente se conciba el mismo objetivo, quizá con múltiples beneficios, pero que articule los esfuerzos hacia una meta en común. Una tarea pendiente es seguir visibilizando ejemplos y casos de éxito de esta sinergia urbano-ambiental, sin importar la escala y el lugar; entre más diverso, más atractivo es el aprendizaje.

Estos casos de éxito arropan y confirman la importancia de un posicionamiento intersectorial entre la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) como lo es la Agenda Urbano Ambiental.

Taller construcción de la Agenda Urbano Ambiental en SEDATU. Foto: GIZ México

Presupuesto con enfoque climático

Etiquetar el presupuesto, local o federal, es fundamental para pasar del diseño de obra a la construcción de infraestructura con enfoque en atención al cambio climático y así asegurar los resultados. Actualmente, existen municipios que ya cuentan con iniciativas en marcha y presupuesto asignado, donde, si existe apertura, se podrían hacer ajustes que permitirían incluir criterios de atención al cambio climático o innovaciones.

Fortalecimiento de capacidades institucionales y personales

La capacitación a personal institucional y la adopción de nuevos conceptos deben asumirse como procesos continuos. Por ejemplo, actualmente la Federación cuenta con una oferta de capacitación a los municipios para incluir un enfoque urbano-ambiental. Además, el asesoramiento entre pares produce una mejor comprensión de metodologías y experiencias aprendidas.

Participantes del Foro Infraestructura Verde. Foto: GIZ México

Una de las tareas pendientes es procurar integrar -idealmente desde el inicio- al binomio de la movilidad no motorizada e infraestructura verde (biodiversidad y agua) dentro de la mejora del espacio público.

En tanto, lograr beneficios a corto plazo para una mejor calidad en la vida de las personas no está en disputa con una adecuada planeación a largo plazo. Y viceversa, contar con una excelente estrategia o plan es sin duda un acto necesario, pero no garantiza que exista un menú de acciones de arranque rápido y con financiamiento etiquetado para llevarlas a cabo.

“Cada paso, cada conversación e intervención suma, no esperemos a tenerlo todo resuelto para accionar”

Para consultar más información y experiencias sobre cómo combatir el cambio climático desde las ciudades, descarga el documento Lecciones aprendidas del proyecto Protección del Clima en la Política Urbana de México.


Referencias

1. Aguilar, A. G., Vázquez, M. I. (2000). Crecimiento urbano y especialización económica en México. Una caracterización regional de las funciones dominantes. Instituto de Geografía de la UNAM, 2000.

2. INECC. (2018). Inventario nacional de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero 2015. Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático. https://www.gob.mx/inecc/acciones-y-programas/inventario-nacional-de-emisiones-de-gases-y-compuestos-de-efecto-invernadero

3. CONABIO. (2018). ¿Por qué se pierde la biodiversidad? Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad/porque

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