Transporte público inteligente, inclusivo y sustentable: la ruta hacia un México con menos emisiones

Mariana Ceja / noviembre 1, 2022

El transporte público es uno de los ejes centrales para el funcionamiento de las ciudades [1].  Millones de personas dependen de él para realizar sus actividades económicas, recreativas y de cuidados. Además, los medios de transporte público diseñados para ser eficientes, integrados, inclusivos y seguros tienen el potencial de sustituir a los medios motorizados particulares. Esto puede mejorar la calidad del aire y de vida de las personas y, como fin mayor, ayudar a combatir los efectos del cambio climático.

En México se han realizado esfuerzos a diferentes niveles gubernamentales para ampliar y mejorar los sistemas de transporte público. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en términos de eficiencia, digitalización, perspectiva de género, seguridad y medio ambiente, sobre todo en las ciudades medianas. Entonces, ¿cuál es una posible ruta para tener más y mejores sistemas de transporte público en México?

Transporte público en la ciudad de Mérida, Yucatán.
Transporte público en la ciudad de Mérida, Yucatán. Foto: GIZ México

Primera parada: el transporte público en México

En 2016, en el marco del Acuerdo de París, México ratificó su compromiso por reducir 22 por ciento sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). La cifra no es menor si se toma en cuenta que México ocupa el doceavo lugar entre los países con mayores emisiones de GEI [2]. El sector transporte juega un papel relevante en esto. Después de la generación de energía, el transporte es el segundo sector más contaminante de México, con 23 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel nacional [3].

Una forma de contribuir a la reducción de emisiones es con proyectos que incentiven el uso del transporte público en lugar de medios de transporte individual motorizado, como el automóvil o la motocicleta. Sin embargo, hay varios factores que lo dificultan. Por ejemplo, a nivel de usuario, se presentan problemas de inseguridad y falta de inclusión social en los servicios. Al nivel de toma de decisión, se carece de información suficiente sobre innovaciones y formas de financiamiento, así como de capacidades técnicas sobre el sector.

Actualmente, la mitad de la población en México se mueve en transporte público. Sin embargo, en los últimos años, 75 por ciento de la inversión en movilidad se ha destinado a infraestructura para el automóvil [4]. Además, durante la pandemia de COVID-19, se redujo el número de usuarios de transporte público y, en consecuencia, los ingresos para el sector. Este déficit ha significado un obstáculo para invertir en mejoras de los servicios ya existentes, así como para ampliar, renovar e innovar en los sistemas de transporte.

Los cambios en el transporte público tienen efectos en la movilidad de las personas, especialmente en los grupos más vulnerables, como mujeres, personas con discapacidad o quienes viven fuera de los centros urbanos.

En México, la movilidad es también un reproductor de las desigualdades. En comparación con quienes viven en zonas urbanas, las personas que viven alejadas de las ciudades gastan 15 por ciento más en transporte público y pasan hasta cuatro horas más en traslados [5]. Además, las instalaciones del transporte público son inseguras. Al menos en la Zona Metropolitana del Valle de México, 80 por ciento de los residentes dicen sentir inseguridad en sus trayectos y las mujeres reportan más miedo a ser víctimas de delitos, incluido el acoso sexual [6]. Lo anterior reduce la movilidad libre de las personas y su acceso a oportunidades.

Transporte público en la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca.
Transporte público en la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca. Foto: GIZ México

Segunda parada: mejoramiento del transporte público en México

En este año, 2022, se concretó un gran avance: el gobierno federal aprobó la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial (LGMSV), con la que se busca una movilidad segura y accesible y donde se reconoce por primera vez en México a la movilidad como un derecho universal. La LGMSV introduce la perspectiva de género y prioriza a los peatones y ciclistas sobre otros medios motorizados de transporte.

La GIZ México participó en la LGMSV mediante el Proceso Nacional de Armonización Normativa en materia de Movilidad (2019-2020), con el cual se logró el reconocimiento de la movilidad a nivel constitucional. Además, GIZ México ofrece acompañamiento a las entidades para adoptar la LGMSV o reformar sus leyes de movilidad. No obstante, para crear e implementar sistemas de transporte inteligentes, integrados, inclusivos y sustentables, las ciudades medianas y los estados requieren de apoyo orientado a la práctica.

El transporte público se diseña e implementa al nivel subnacional. Sin embargo, los actores locales requieren más recursos, herramientas y capacidades para gestionar proyectos en movilidad y transporte público.

Por un lado, para tomar decisiones informadas y basadas en evidencia, requieren de capacidades técnicas, así como de herramientas que les permitan visualizar más fácilmente las necesidades y las soluciones de movilidad. Por otro lado, hay problemas de acceso y distribución de información. Por ejemplo, los tomadores de decisión no cuentan con información sobre fuentes y planes de financiamiento para implementar proyectos de transporte público. De igual forma, hay una necesidad de mecanismos de difusión sistemática de innovaciones, tecnologías, experiencias fuera y dentro de México, y lecciones aprendidas.

Si los actores subnacionales del sector transporte logran comunicar sus necesidades, tener acceso a herramientas de toma de decisión y a mejores capacidades para implementar proyectos de transporte público, las ciudades medianas de México podrían acceder a medios de transporte inteligentes, inclusivos y amigables con el clima.

Tercera parada: cooperación parar mejores sistemas de transporte público

En la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ) en México trabajamos en medidas para reducir el impacto del sector transporte en el medio ambiente. Se han impulsado proyectos orientados al transporte de carga y, más reciente, al transporte público.

Muestra de ello es el nuevo proyecto bilateral “Transición hacia un Sistema Integrado e Inteligente de Transporte Público en México” (TranSIT) que la GIZ México comenzó en septiembre 2022 por encargo del Ministerio Federal alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ, por sus siglas en alemán). El objetivo es mejorar la calidad y eficiencia del transporte público en México a nivel nacional y subnacional.

Para lograrlo, a partir de 2022 y hasta 2026, GIZ México trabajará en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), y los estados de Oaxaca, Yucatán y Puebla y el Ayuntamiento de León, así como con actores y organizaciones clave dentro del sector.

Con esta colaboración, la GIZ México desarrollará instrumentos para mejorar los procesos de toma de decisión; implementará proyectos piloto de transporte público inteligente, inclusivo y amigable con el clima en las regiones seleccionadas; fortalecerá las capacidades técnicas de los tomadores de decisiones; y buscará promover el intercambio de conocimientos y lecciones aprendidas entre los actores clave del sector.

En conjunto, estas acciones permitirán que más regiones tengan instrumentos para crear e implementar proyectos de transporte público innovadores y den respuesta a las necesidades de sus habitantes.

Mediante esta cooperación, México no sólo podría acercarse a sus objetivos de reducción de emisiones, sino trabajar de manera independiente en más proyectos de movilidad sostenible que mejoren la calidad de vida de las personas en las ciudades.

El proyecto TranSIT tendrá su lanzamiento oficial el 9 de noviembre de 2022 en el marco del Encuentro de Ciudades Sostenibles del programa Ciudades y Transporte Sustentable de GIZ México.

Ruta “Va y Ven” en Yucatán.
Ruta “Va y Ven” en Yucatán. Foto: Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (IMDUT)

Fuentes de información

[1] Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), “Índice de Movilidad Urbana: Barrios mejor conectados para ciudades más equitativas”, 2019, https://imco.org.mx/wp-content/uploads/2019/01/I%CC%81ndice-de-Movilidad-Urbana_Documento.pdf, recuperado el 17 de octubre de 2022.

[2] Senado de la República Mexicana, “Nota Informativa: el Acuerdo de París entrará en vigor el 4 de noviembre: implicaciones y desarrollos recientes relativos al tratado”, https://centrogilbertobosques.senado.gob.mx/docs/NI_031116_Acuerdo_Paris.pdf, 3 de noviembre de 2016, p. 21, recuperado el 18 de octubre de 2022.

[3] Mengpin Ge, Johannes Friedrich y Leandro Vigna, “Cuatro gráficos que explican las emisiones de gases de efecto invernadero por país y por sector, WRI México, https://wrimexico.org/bloga/cuatro-gr%C3%A1ficos-que-explican-las-emisiones-de-gases-de-efecto-invernadero-por-pa%C3%ADs-y-por, 2 de septiembre de 2021, recuperado el 5 de octubre de 2022.

[4] World Resources Institute México (WRI México), “Boletín de prensa: Acumula transporte público en México pérdidas por 40 mil MDP; familias vulnerables, las más afectadas”, 24 de septiembre de 2021, https://wrimexico.org/news/bolet%C3%ADn-de-prensa-acumula-transporte-p%C3%BAblico-en-m%C3%A9xico-p%C3%A9rdidas-por-40-mil-mdp-familias, recuperado el 17 de octubre de 2022.

[5] Avelina Ruíz, et al., “3 líneas de acción para descarbonizar al sector transporte en México”, WRI México, 2 de febrero de 2022, https://wrimexico.org/bloga/3-l%C3%ADneas-de-acci%C3%B3n-para-descarbonizar-al-sector-transporte-en-m%C3%A9xico, recuperado el 20 de octubre de 2022.

[6] Beatriz Magaloni, “La Victimización en el Transporte en la Ciudad de México y la Zona Metropolitana”, Poverty Violence Governance Lab, Universidad de Stanford, https://cddrl.fsi.stanford.edu/sites/default/files/inseg_transp_v.9_0.pdf, recuperado el 19 de octubre de 2022.

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