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BioCorredor Poniente: De la planeación a la acción por una Mérida resiliente

Gerardo González y Alejandra García / marzo 25, 2026

El BioCorredor Poniente es resultado de la integración de un conjunto de estrategias y acciones de intervención en el espacio público que forman parte de un sistema urbano resiliente para la ciudad de Mérida, Yucatán.

Se trata de uno de los dos proyectos modelo del proyecto Global CitiesAdapt (2022-2025), implementado en lo que fuera una antigua sascabera (lugar de extracción de sascab, un tipo de material de construcción), posteriormente convertido en el Parque Ecológico Poniente y que hoy, articula 1.2 km de espacios públicos y humedales urbanos, funcionando como un nodo ecológico clave en la ciudad. Este biocorredor conecta e incorpora soluciones basadas en la naturaleza para fortalecer la adaptación al cambio climático en temas de agua, conservación de la biodiversidad y bienestar comunitario en el municipio.

Área del humedal del BioCorredor Poniente.
Área del humedal del BioCorredor Poniente. Foto: GIZ

El proyecto inició con un diagnóstico ambiental y social que permitió identificar las condiciones del parque, el funcionamiento del humedal y la relación de la comunidad con este espacio.

De acuerdo con datos satelitales de código abierto (de 2006 a 2026), la superficie del parque tuvo una pérdida significativa de cobertura vegetal, un aumento de superficie construida y un incremento de 0.7 °C en la temperatura superficial, reduciendo su capacidad de regulación climática. El BioCorredor Poniente responde a este deterioro, recuperando el patrimonio natural y aumentando la capacidad de adaptación del parque ante el cambio climático. Las intervenciones llevadas a cabo en una superficie de 15 ha, que extienden su conexión con 75 ha de zonas de alto valor ambiental, fueron las siguientes:

Un jardín de microcuenca

Jardín de microcuenca para la gestión del agua de lluvia, diseñado para captar, retener e infiltrar el agua pluvial.
Jardín de microcuenca para la gestión del agua de lluvia, diseñado para captar, retener e infiltrar el agua pluvial. Foto: IMPLAN Mérida-GIZ México.

Un biofiltro de bioingeniería

Biofiltro para controlar la erosión y mejorar la calidad del agua. Foto: REVIVE A.C. – GIZ

Acciones de reforestación, poda y mantenimiento del arbolado

Donación de 155 árboles nativos de la región por parte de la Iniciativa de Nodos de Resiliencia de la empresa Cemex.
Donación de 155 árboles nativos de la región por parte de la Iniciativa de Nodos de Resiliencia de la empresa Cemex. Foto: Cemex – GIZ

Labores de poda al árbol “patrimonial” designado así por su valor ecosistémico en el BioCorredor Poniente.
Labores de poda al árbol “patrimonial” designado así por su valor ecosistémico en el BioCorredor Poniente. Foto: REVIVE A.C. – GIZ

Delimitación de áreas de fauna para su protección, conservación y monitoreo

El humedal del BioCorredor Poniente representa un refugio importante para aves migratorias y otras especies de fauna. Foto: Ayuntamiento de Mérida

Reconversión de árboles secos y riesgosos en nichos de biodiversidad (árboles hábitat)

Acondicionamiento de árbol hábitat como espacio de refugio para la fauna local. Foto: REVIVE A.C.-GIZ México

Instalación de señalética y placas informativas

Señalética y placas informativas como parte del fortalecimiento de la educación ambiental y comprensión del valor ecosistémico del sitio. Foto: Ayuntamiento de Mérida

Antesala deportiva y comunitaria de 1,250 m², así como una intervención en piso realizadas con el apoyo de Comex por un México Bien Hecho.

Espacio multigeneracional para la convivencia, el descanso y la actividad física.
Foto: Colectivo Tomate

Murales (en total 449.18 m²) realizados por cuatro artistas muralistas y pintas en piso (158.19 m²) con contenidos vinculados a la biodiversidad y la memoria natural del Poniente con el apoyo de Comex por un México Bien Hecho.

Mural “Espíritu del agua” que en palabras del artista Poli Kroma, ‘simboliza cambio, movimiento, renovación y purificación. Todas y todos tenemos una conexión con el agua. Al atravesar el subsuelo, se vuelve parte esencial de nuestro ecosistema y de la vida misma’. Foto: Colectivo Tomate

Mapa del proyecto

Mapa de intervenciones en el BioCorredor Poniente en Mérida, Yucatán.
Imagen: GIZ

Con esta transformación urbana el BioCorredor Poniente favorece directamente a 3,593 personas e indirectamente a 8,542, consolidando un espacio público vivo, seguro y significativo, con los siguientes beneficios:

  • Ambientales: aumento de cobertura vegetal, regulación térmica, recarga hídrica y conservación de la biodiversidad.
  • Urbanos: reducción de islas de calor, mitigación de inundaciones y mejora del paisaje urbano.
  • Sociales: creación de espacios saludables, educativos y recreativos.
  • Económicos: aumento del valor del entorno, atracción de inversión sostenible y turismo de naturaleza.

El BioCorredor, además, se ha acompañado del fortalecimiento de la política municipal en materia de adaptación al cambio climático. Asimismo, en el nuevo Programa de Ordenamiento Territorial Municipal de Mérida, se han categorizado a los Parques Ecológicos, como éste, como zonas de alto valor ambiental, garantizando la replicabilidad de este tipo de intervenciones, bajo un modelo resiliencia urbana.

CitiesAdapt promovió la replicabilidad del proyecto y ahora, las diversas colaboraciones iniciadas en el marco del proyecto continúan en manos de los diversos aliados que han sumado esfuerzos en la ejecución del proyecto, con el mismo objetivo: fortalecer la adaptación al cambio climático en ciudades.

Este proyecto es resultado de la colaboración del Ayuntamiento de Mérida (2024-2027), la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), Comex por un México Bien Hecho, el proyecto global CitiesAdapt, de la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), financiado por la Iniciativa Climática Internacional (IKI), por encargo del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección del Clima, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMUKN) de Alemania, así como la organización de la sociedad civil Colectivo Tomate y Cemex, a través de su iniciativa Nodos de Resiliencia.

El BioCorredor Poniente consolida la infraestructura verde como una solución clave frente al cambio climático y demuestra que la resiliencia urbana construida de manera colaborativa, desde el nivel local, en integración con el nacional y global, es clave para un futuro sostenible.