Desafíos de gobernanza en la planeación urbana costera

Rubén Flores Castillo / agosto 23, 2021

Debido a los acelerados procesos de urbanización, se prevé que México pase de 77 por ciento de la población que habita en la actualidad en zonas urbanas a 83.2 por ciento en el año 2030 [1] [2]. Muchas veces esto es ocasionado por el desarrollo económico o potencial del desarrollo que presenta una región.

Las actividades en los centros urbanos varían en función del tipo de economía de acuerdo con sus características ambientales, por ejemplo, en las ciudades costeras, el turismo representa su principal actividad económica. Además, en estas ciudades costeras existe una alta tasa de crecimiento poblacional que impulsa el desarrollo y la economía local. Destacan ciudades como Cabo San Lucas, Playa del Carmen, Puerto Vallarta y Manzanillo.

Al mismo tiempo que el desarrollo socioeconómico continua en crecimiento, la urbanización es un importante impulsor del cambio ambiental. Los impactos son complejos y se presentan a varias escalas, comprendiendo temas sociales, económicos y ecológicos, y que van desde cambios en la interacción social hasta la pérdida de los ecosistemas. Esto último, afecta de tal manera que en las ciudades costeras nos enfrentamos al deterioro en cantidad y calidad de los recursos hídricos, a la erosión del suelo y playas, al cambio de la cobertura vegetal, a la deforestación de manglares, fragmentación y deterioro de humedales, daño de arrecifes, a la pérdida de biodiversidad, entre otros. En consecuencia, la calidad de vida de las y los habitantes de estas ciudades disminuye.

Expansión urbana en Boca del Río. Foto: GIZ México

El entorno natural genera servicios ecosistémicos que brindan beneficios a las personas como agua limpia, alimentos, la regulación de las enfermedades y el clima, además de apoyar la recreación. Aunque aún hay deficiencias en los métodos actuales para valorar los bienes naturales, a nivel mundial se estima que el valor de estos servicios es de 125 billones de dólares [3]. Desafortunadamente, los servicios ecosistémicos no reciben la atención adecuada en las políticas y las normativas económicas ni en la planeación urbana y territorial.

Por ello, es vital transitar hacia ciudades costeras sustentables donde los servicios ecosistémicos sean valorados e integrados en la planeación y gestión urbana y territorial para crecer ordenada y sustentablemente. Para ello, se debe socializar y concientizar sobre la dependencia que las y los pobladores urbanos costeros tienen de los ecosistemas dentro y en los alrededores de las ciudades, de tal manera que estos sean considerados tanto en los instrumentos de ordenamiento urbano y territorial como en sus mecanismos participativos para avanzar en la toma de decisiones.

Asegurar que los servicios ecosistémicos sean valorados y utilizados en la toma de decisiones no solo presenta desafíos técnicos, como la identificación, mapeo y valoración de los mismos servicios ecosistémicos, sino también desafíos sociopolíticos y económicos.

Desarrollo económico e infraestructura en la ciudad de Los Cabos. Foto: GIZ México

Para conocer mejor estos desafíos en México, dialogamos con dos expertos, Luis Alberto García Castañeda, director del área de Geografía y Análisis Espacial del Instituto Municipal de Planeación de Morelia (IMPLAN), ciudad con la que GIZ México ha colaborado y alcanzado resultados en proyectos de desarrollo urbano sustentable, así como el Dr. Alfonso Iracheta Cenecorta, coordinador de Estudios Urbanos y Ambientales del Colegio Mexiquense. Este diálogo forma parte de nuestra serie de charlas “Encuentro de Saberes: Repensando las ciudades desde la biodiversidad”, del proyecto Desarrollo Sustentable en regiones costeras urbanas mediante la integración de servicios ecosistémicos y biodiversidad, de la GIZ México. En nuestro encuentro titulado “Ciudades costeras: por una planeación urbana donde la biodiversidad importe” identificamos temas sociopolíticos relevantes, que nuestros invitados aportaron para la reflexión.

Se identificaron tres aspectos clave. Primero, al convertir el suelo en una mercancía, el enfoque del sistema económico imperante impacta muchas veces de forma negativa sobre la biodiversidad. La mercantilización del espacio y el suelo representa un desafío difícil de resolver. Una vez que se les da un valor comercial a las zonas costeras, pareciera ser que lo importante es ocuparlas solo para su desarrollo comercial, sin considerar su valor ambiental. De ahí que es importante combinar estos valores a través de distintos instrumentos de planeación y gestión.

Boca Río Hondo, en Chetumal, es un ejemplo de zona biodiversa en torno a las ciudades. Foto: GIZ México

En segundo lugar, está la necesidad de integración. El problema de muchas administraciones públicas, incluyendo a México, es una gestión basada en la división por sectores (ambiental, urbano, agrícola, etc.), limitando un trabajo colaborativo. Todos los sectores y los territorios son una única realidad socioeconómica territorial y ambiental en la que no debe haber división, por ejemplo, entre un municipio y una ciudad. Debemos abandonar la fractura que existe entre la planificación ambiental y la planificación territorial y urbana, incluyendo la prevención de riesgos. Se requiere entender esta perspectiva integrada desde el todo y no desde la división.

En tercer lugar, las decisiones del uso del suelo se toman sin pensar en las y los usuarios ni en los sectores que están relacionados con el territorio, se toman decisiones individuales que nos llevan a la crisis que se vive actualmente en las ciudades costeras. En este sentido vale la pena reconocer quiénes son los actores que impactan de manera importante el crecimiento urbano y la sostenibilidad de las ciudades, esto con el enfoque primordial de planificar, gestionar y actuar CON estos actores y no solo para ellos. La palabra “con” es fundamental porque establece el vínculo a nivel gobernanza territorial entre gobierno y actores sociales, lo que implica reestructurar el modelo de planeación-gestión-acción actual.

Los servicios ecosistémicos son clave para el desarrollo de zonas costeras como Bacalar. Foto: GIZ México

Como corolario, hacemos eco de la reflexión del Dr. Alfonso Iracheta, quien dijo que “se requiere un acuerdo social y político para enfrentar el fenómeno de pérdida de biodiversidad en ciudades costeras mexicanas. La biodiversidad es la esencia de la vida, y si no entendemos esto, difícilmente vamos a tener una ciudad más ordenada y sustentable”.


Referencias

[1] Zubicaray, G., Brito, M., Ramírez Reyes, L., García, N., y Macías, J. 2021. Las ciudades mexicanas: tendencias de expansión y sus impactos. Coalition for Urban transitions: London, UK, y Washington, DC. Disponible en: https://urbantransitions.global/wp-content/uploads/2021/02/Las_ciudades_mexicanas_digital.pdf  

[2] México ¿Cómo Vamos? 2021. Entre finales de 2019 y 2020, casi 5 millones de personas cayeron en una situación de pobreza. México ¿cómo vamos? Disponible en: https://mexicocomovamos.mx/publicaciones/2021/02/entre-finales-de-2019-y-2020-casi-5-millones-de-personas-cayeron-en-una-situacion-de-pobreza/

[3] FAO Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2021. Servicios Ecosistémicos y Biodiversidad. Disponible en: http://www.fao.org/ecosystem-services-biodiversity/es/

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