De las montañas al mar: un camino en pro de la naturaleza

Claudia P. Hernández Barrios / diciembre 1, 2023

“Una vez, me acuerdo que veníamos en la camioneta y yo quería ver una película, y mi abuelito me dijo, ‘qué película quieres ver si aquí tú volteas a la ventana y tienes la película más bonita que vas a apreciar’. Y pues era el viaje en carretera, y apreciar las montañas, y apreciar los bosques, y apreciar los distintos paisajes a los que viajábamos como familia. Desde ahí, él sembró (en mí) una semillita del cuidado por la naturaleza”, recordó Lizette Rizo en un viaje hasta su infancia.

Infancia es destino… Esta premisa de Freud es clara en la vida de algunas personas, sobre todo en aquellas que hacen de su profesión su pasión.

Lizette, Luliz, como también se le conoce, es una joven ingeniera en sistemas energéticos sustentables, originaria de una fría ciudad toluqueña en Estado de México. Actualmente trabaja en el departamento de residuos sólidos de la Dirección General de Gestión Integral de la Ciudad en la calurosa ciudad de La Paz, Baja California Sur.

“En el tema de residuos también mi abuelito fue un precursor, porque él era pepenador. No trabajaba como tal en el relleno sanitario, pero era mecánico y cuando iba a caminar o cuando iba a trabajar o cuando hacía sus actividades, recogía las botellas de plástico, las latas de aluminio, recogía el cartón, juntaba las botellas de PET (…) Nosotros, como él, empezamos a tener esta sensibilidad de separar residuos en casa (…), empezó a hacerse como un hábito”, rememoró Luliz.

La historia de Lizette ilustra la forma en que las decisiones personales van más allá de la influencia familiar. Mientras estudiaba la preparatoria, como lectora asidua, imaginaba los bosques, los paisajes, el agua cristalina y los oasis que sus lecturas relataban. Sin embargo, al observar la realidad se dio cuenta de que la situación era distinta: a su alrededor había tala clandestina y cuerpos de agua contaminados.

Más tarde, al elegir su carrera universitaria optó por ingeniería en sistemas energéticos porque combinaba sus materias favoritas: medio ambiente, matemáticas, química y biología.

“En cuarto semestre, con un profesor, el ingeniero Carlos Mendieta de Fundación Tláloc, nos tocó desarrollar, junto con tres compañeros, un programa de residuos con las amas de casa. Buscábamos enchular centros de acopio y dignificar la vida de los pepenadores que vivían ahí. Empezamos a hacer otras acciones que nos permitían desarrollar el proyecto y, por mi personalidad, yo adquirí un rol de liderazgo”, recapituló Lizette.

Lizette Rizo (segunda de izq. a der.) forma parte del departamento de residuos sólidos de la Dirección General de Gestión Integral de la Ciudad en La Paz, Baja California Sur. Foto: © Lizette Rizo

Para ella, todo iba bien hasta que llegó la pandemia por COVID-19. Se dio cuenta de que muchas comunidades no tenían comida y que había gente vulnerable que no tenía manera de acceder a recursos por el desempleo, incluidas personas de su núcleo familiar.

“Algo que no se dejó de generar nunca en pandemia, y que aumentó, fueron los residuos. Y hasta las mismas personas pepenadoras estuvieron siempre en contacto con residuos de COVID.

“Entonces, acostada en la oscuridad, empezó a trabajar mi mente: ‘¿y si yo genero algo que trabaje, por medio de residuos (…), que genere un empleo que, tal vez si en un futuro volvemos a vivir una pandemia, la gente no necesariamente tenga que perder su trabajo”?, reconstruyó Luliz.

El primer paso de su plan de acción fue involucrarse más en el tema y crecer su red de contactos. Hizo sus prácticas profesionales en una empresa dedicada a la gestión de residuos. Y así, poco a poco, se ha abierto paso profesionalmente en ese mundo.

‘Bienvenida, La Paz te espera’

A inicios de 2023 vio una vacante en la que buscaban jefe de departamento de residuos …en La Paz.

El proceso entre la aplicación y recibir la respuesta final tenía a Lizette ansiosa, hasta que un martes, al subirse al camión, recibió un mensaje: “Bienvenida, La Paz te espera”, y una ballenita. Para ese momento, Luliz tenía más experiencia en residuos, pero, dice, no de la administración pública. Sin embargo, desde su llegada a La Paz ha ganado experiencia y ha tejido nuevas redes profesionales y personales que le han ayudado a crecer en su puesto.

Y su llegada a la playa le ha traído nuevas emociones.

“Lo primero es el viento. Eso es algo que me encanta sentir en las costas. Pero después, cuando ya abro mis ojitos, no sé si es por la misma dinámica o qué pasa, veo residuos o una colilla o una cucharita y eso empieza a generar en mí emociones no muy gratas. (…) La gente va (a la playa) como ‘yo soy el dueño del lugar, no me importa el ecosistema’. (…) Me da tristeza y me da impotencia”, evocó Lizette.

Playa Balandra en La Paz, Baja California Sur.
Playa Balandra en La Paz, Baja California Sur. Foto: © GIZ

Playas limpias

Actualmente el Ayuntamiento de La Paz está involucrado en el fortalecimiento para Comités de Playas Limpias (CPL), orientado a aquellos que existen en la costa de Oaxaca. Pero el municipio también está preparándose para recuperar el Comité que tuvieron hace años, ya que actualmente trabajan este tema a través de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT).

“Estoy completamente agradecida en este tema del fortalecimiento del comité de playas que estamos llevando porque sé que el trabajo se va a realizar una vez que vaya un poco más en camino. (…) Pues, en este tema de gestión, en este tema de aprendizaje, yo creo que las herramientas son parte del trasfondo de inspiración o motivación”, expresó Lizette.

Y reconoce el trabajo que han logrado, así como los impactos que esperan alcanzar en La Paz para prevenir la contaminación de plásticos en el océano.

“Del trabajo me siento orgullosa y reconozco el trabajo que estoy haciendo, me siento pues también animada, pero con sentimientos encontrados, (siento) desesperación y ansiedad, porque sí me gustaría que a veces (las cosas) fueran más rápido. Es un tema de ‘me siento feliz por lo que estoy haciendo’, solo que a veces me llega el ‘siento que no es suficiente’. No me queda de otra más que tener paciencia.

“Para poder darle solución, pues tenemos que visibilizar este problema. Este tema de la visibilidad nos lleva mucho a construir de la mano con el PROCEP*, porque (este proyecto) nos está ayudando a dar datos más tangibles [1]. Después, con el tema del monitoreo, se (registra la) cantidad de residuos sanitarios o residuos plásticos por metro cuadrado de playa. (Así) el equipo de trabajo ya tiene una manera de empezar a hablar del tema.

“Y poco a poco, el hecho de que estas energías se estén poniendo aquí van generando más y más ideas. Es como la abuela Sauce decía en Pocahontas, ‘tú pones una gotita en el agua y se empieza a expandir, las ondas se empiezan expandir’”, dijo una inspirada Lizette.

‘Una justicia climática es una justicia social’

Como una líder en formación constante, Lizette tiene claros sus siguientes pasos para alcanzar lo que se propuso.

“Todo mi plan y todo lo que estoy haciendo ahorita va orientado a lograr ese sueño en grande que tengo de en algún punto tener una recicladora, y pues que venga de la mano con programas sociales.

“También me he visualizado en un futuro involucrada en políticas públicas porque he aprendido la importancia de detonar, de involucrar a la comunidad en estos temas, porque hay muchas cosas que existen, pero que no sabemos. (…) Me visualizo formando también parte de una red de comunicación en la que se pueda bajar esta esta información de manera transparente.

“En algún punto (quiero) volverme mentora para las juventudes que vienen, para las infancias que vienen, que miren, ‘nuestro futuro está en riesgo, y nosotros nos tenemos que poner a hacer las cosas’.

“(Tengo) la esperanza de tener mi propia casita; (…) ahorita estoy formando parte de un curso de líderes ambientales, y ahí lo veíamos, una justicia climática es una justicia social; van de la mano, entonces, pues, esperando este derecho a que tengamos a la vivienda, pues tener mi propia casa”, concluyó Luliz.

Luliz (centro) durante una limpieza de playas en La Paz.
Luliz (centro) durante una limpieza de playas en La Paz. Foto: © Lizette Rizo

Lizzette Rizo es el enlace municipal de la réplica en La Paz del proyecto *“Protección de las regiones costeras mexicanas y sus ecosistemas marinos mediante la reducción de residuos plásticos (PROCEP)” que implementa sus pilotos en la costa de Oaxaca. La Cooperación Técnica Alemana (GIZ) implementa PROCEP por encargo del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza, Seguridad Nuclear y Protección de los Consumidores (BMUV) de Alemania.


Notas

[1] El Sistema de Limpieza de Playas es una de las herramientas que PROCEP ha puesto al alcance de los Comités de Playas Limpias para generar un reporte de las actividades de limpieza que realizan periódicamente, ya sea a través de voluntariado, o para dar cumplimiento a los requerimientos que solicitan las diferentes certificaciones de playas sustentables.

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