Ciudades esponja, una propuesta para abordar los desafíos de gestión hídrica en las ciudades

Beatriz González Mendoza / junio 1, 2022

¿Qué pasaría si en lugar de temer por una inundación, estuviéramos tranquilos cuando una lluvia torrencial cayera en nuestra ciudad? ¿Te imaginas no luchar contra el agua y en su lugar, utilizarla para nuestro beneficio? ¿Conoces la importancia de integrar los procesos y ciclos naturales de los ecosistemas con las dinámicas urbanas? Esta es la idea central detrás de una ciudad esponja.

En México, los desastres de origen hidrometeorológicos son los que reportan la mayor cantidad de pérdidas y daños. En 2020, estos representaron aproximadamente el 83.4 por ciento del valor de las afectaciones totales [1]. Aunado a lo anterior, los desafíos de gestión del agua en las ciudades se han visto agravados con la constante urbanización acelerada, el aumento de población y el cambio climático. Es por ello por lo que la gestión de los recursos hídricos requiere nuevas soluciones.

Uno de los retos principales que las ciudades enfrentan en temas de recursos hídricos es la ejecución y mantenimiento de la infraestructura que no ha podido seguir el ritmo de la rápida urbanización. Por consiguiente, ha existido una sobreexplotación del recurso y su gestión no ha formado parte de una estrategia de planificación integrada que evalúe además el cambio en el uso del suelo, potencializando los riesgos y servicios ecosistémicos del territorio. El enfoque tradicional para gestionar el agua pluvial en ciudades se centró en alejar del suelo la mayor cantidad de lluvia, tan rápido como sea posible, no en capturarla para reutilizarla.

Vulnerabilidad de ecosistemas acuáticos ante las presiones por la urbanización. Foto: GIZ México

Las ciudades esponja evitan que el agua de lluvia inunde las ciudades mientras se implementan mecanismos de conservación para su reutilización [2]. La idea de ciudad esponja marca un cambio significativo que se aleja de la “infraestructura gris” tradicional (como tuberías y represas de concreto) y va hacia la infraestructura “verde”, como revegetación de superficies impermeables, jardines pluviales y bosques [3]. Esta iniciativa surgió en China, país que tiene actualmente el ambicioso objetivo de lograr que en el año 2030 el 80 por ciento de sus áreas urbanas absorba y reutilice al menos el 70 por ciento del agua de lluvia [4].

Para lograr abordar los desafíos en gestión de recursos hídricos, las ciudades esponja se estructuran en tres pilares:

  1. Protección de los ecosistemas urbanos naturales, tales como ríos, canales y lagos, así como la vegetación, con el fin de contar con un sistema natural de filtrado de agua.
  2. Restauración ecológica de aquellos ecosistemas que fueron destruidos como consecuencia de la urbanización.
  3. Medidas legislativas que respalden el cuidado de los ecosistemas en futuras construcciones y así no afectar la capacidad de retención y almacenamiento de agua.
Potencial de los frentes de agua para aplicación de métodos de gestión hídrica. Foto: GIZ México

Las ciudades son sistemas adaptativos y dinámicos y, por ende, es indispensable repensar los territorios y el proceso de urbanización desde un enfoque urbano-ambiental, ya que no sólo el proceso de urbanización seguirá en incremento, sino también la crisis hídrica del país. Es importante que las respuestas sean adecuadas para un futuro próximo y que las personas se encuentren al centro de las decisiones. Lo anterior, ya que se experimentarán inundaciones más frecuentes y con consecuencias más severas, mayores sequías y degradación ambiental. Una ciudad esponja es una ciudad resiliente y convierte a la naturaleza y a nosotros mismos como aliados para crear ciudades capaces de adaptarse de forma proactiva a las perturbaciones y riesgos derivados de los fenómenos meteorológicos extremos.

En GIZ México, a través del proyecto “Desarrollo Sustentable de Regiones Costeras Urbanas Mediante la Integración de Servicios Ecosistémicos y Biodiversidad (BIOCITIS)” se busca impulsar acciones para proteger, prevenir, preservar y restaurar ecosistemas en favor de ciudades esponja en tres zonas costeras prioritarias de México: Los Cabos, Boca del Río y Bacalar y Othón P. Blanco. El proyecto tiene como líneas de acción la implementación de instrumentos de planeación territorial y de medidas de infraestructura verde que apoyen a las ciudades costeras en su preparación para enfrentarse a los posibles choques y tensiones resultantes del cambio climático y evitar que el costo, tanto humano como económico, en 10 o 20 años sea catastrófico. Lo anterior, siempre desde un enfoque participativo y tomando en consideración las necesidades particulares de grupos vulnerables que se ven directamente impactados por las acciones a tomar.

Interacciones entre el sistema urbano y el sistema hídrico del ecosistema local. Foto: GIZ México

Referencias

[1] Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. (2021, junio). Impacto socioeconómico de los principales desastres ocurridos en México. CENAPRED. Disponible en http://www.cenapred.unam.mx/es/Publicaciones/archivos/455-RESUMENEJECUTIVOIMPACTO2020.PDF

[2] ONU-Habitat. (2018, marzo 22). La ciudad esponja. Revisado marzo 10, 2022, Disponible en https://onuhabitat.org.mx/index.php/la-ciudad-esponja

[3] Jenkins, M. (2020, mayo 27). Shenzhen explora los beneficios de proyectar con la naturaleza. Lincoln Institute of Land Policy. Revisado marzo 10, 2022. Disponible en https://www.lincolninst.edu/es/publications/articles/ciudad-esponja

[4] Zevenbergen, C., FU, D., & Pathirana, A. (2018). Transitioning to sponge cities: challenges and opportunities to address urban water problems in China. Water, 10(9), 1230. Disponible en https://doi.org/10.3390/w10091230

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